¿Los videojuegos son compatibles con la educación?
Respecto a este tema, las compañeras encargadas de abordarlo en su trabajo grupal nos mostraron tanto experiencias positivas como negativas. Claramente éstas estarán presentes en función del tipo de videojuego que se pretenda integrar en el aula para abordar los mismos aprendizajes que si se utilizaran tareas de lápiz y papel.
Algunos aspectos negativos o desventajas que puede provocar el uso de videojuegos poco o nada adecuados para edades comprendidas por la etapa de Educación Infantil pueden ser:
- Sexismo. Hay bastantes videojuegos que muestran contenido sexista, e idealizan las imágenes corporales tanto de hombres como de mujeres.
- Desigualdad de género. Prácticamente en la mayoría de juegos actuales los protagonistas principales suelen ser de género masculino.
- Competitividad. Todos quieren ganar, no se paran a disfrutar de su momento de juego.
- Racismo.
- Ludopatía. Poco a poco los/as más pequeños van "enganchándose" más a este tipo de juegos, lo que puede desembocar en consecuencias peores.
- Violencia y agresividad. Normalmente, el tipo de videojuego que más se consume en la actualidad son aquellos de lucha, lo que acaba fomentando el desarrollo de actitudes violentas y agresivas en los/as más pequeños/as.
Pero además, las compañeras nos mostraron algunas experiencias positivas vivenciadas por algunos centros, las cuales conllevaban a consecuencias también positivas a partir de su uso, entre ellas:
- Permiten la asimilación de normas y estrategias.
- Aprendizaje de habilidades sociales.
- Desarrollo de la creatividad.
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Personalmente, coincido con las conclusiones de mis compañeras. Hoy en día, a pesar de que nuestras vidas giran en torno al uso de las tecnologías, los/as docentes y futuros/as docentes no estamos lo suficientemente preparados/as para desarrollar un tipo de videojuego que de verdad aporte aprendizajes al alumnado y al mismo le transmita valores y actitudes totalmente contrarias a las que se exponían al inicio de esta entrada. Además, desde los centros, sobre todo los públicos, no se dispone de medios suficientes como para poder mantener tantos equipos con los que participar en los juegos y pedirles a las familias que asuman ellas solas el coste de los mismos, no sería nada inclusivo, ya que no se tendría en cuenta a aquellas familias cuyo nivel económico no sea muy elevado y no pueda permitir esta (gran) inversión.
En definitiva, considero que es un buen recurso y que despierta un gran interés y motivación en el alumnado para el abordaje de sus procesos de aprendizaje, pero, actualmente, no creo que estemos capacitados para utilizarlo de manera 100% segura y adecuada en las aulas.

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